La ví y volví a sentirme el hombre más miserable del universo, como la basura de la especie. Odiar la vida por haber amado... no vale la pena pero no puedo evitarlo. Nunca seré el mismo y andaré para siempre con este mal en la mirada, con esa veta negra en el corazón, fantaseando con tener el poder en cada segundo de dejar caer el universo de mis manos...
la maldita vecindad amurallada en su hipocresía sumida en sus propios destilados de odio y en el habito de pisotear va a matarme algún día porque mi vida es la verdad que quieren negar porque mi espíritu desnudo les ofende porque mi cuerpo abre un agujero en el espacio que estrechamente alcanzan a mirar por donde se fuga todo su orgullo y toda su soberbia porque su falsedad no penetra por aguda que sea el claro espacio de mi mirada

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