Ya me bañé mil veces, ya limpié el polvo de los últimos rincones, ya hice ejercicio hasta llegar a la puerta del Nirvana, ya medité tres meses seguidos, ya leí los libros que dicen que ayudan, le dí gracias a Dios por el alimento, hice todo lo que podía hacer esperando una respuesta, y me sigo sintiendo miserable, y me sigue dando vergüenza el calor de mi cuerpo y mi sombra moviéndose por la calle, me sigo sintiendo impuro, sigue creciendo la maleza del odio, sigo siempre pequeño, arrinconado, sigue la maldita inocencia, el maldito amor, que no se acaba, y sigue brotando de nuevo con su estúpida flor, para que todos los días la escupan y la pisoteen. Y todo este odio... es solo por amor...

 
 
 
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